Escuela Francesco Tonucci

Después de mucho tiempo, decidimos inaugurar este año el blog con una fantástica experiencia vivida la pasada semana.

Tuvimos el placer de visitar la Escuela Francesco Tonucci en Lleida.

Desde nuestra llegada, percibimos el ambiente que en ese centro se respira: no hay carreras, no hay timbres, los y las niñas van accediendo sonriendo y hablan con el profesorado, se ponen a “aprender y jugar” sin necesidad de que les digan que tienen que hacer, …

Durante toda la mañana nos mostraron, con una humildad increíble, su “proyectazo”. El de un un centro que nace de la reflexión de plantearse “por qué” se hacen las cosas en la escuela y darse como respuesta un “y porque  no” intentamos hacerlas de otra forma, como nos contaba su directora Mariona.

Se trata de una escuela pública, de una sola línea, ahora con dos líneas en 1º y 2º de primaria, que atiende también 2º ciclo de infantil. En cualquier caso, un centro pequeño.

Su propuesta nos gustó por muchas razones pero también porque algunas de nuestras preguntas fueron respondidas ya que para ellas son 11 años en activo.

Esas dudas que sobrevuelan en la sociedad respecto a qué pasa si no tienen deberes, si es posible lograr respetar sus intereses y ritmos y cumplir el currículo, si es posible trabajar sin libros de texto, si les dejamos de forma autónoma que decidan … deciden “trabajar”, …

Pues si, … trabajan, aprenden, mejoran, se implican, son autónomos, toman decisiones, se equivocan gracias a lo cual mejoran porque se les permite,  y, además, cuando pasan al instituto están más preparados que otros alumnos y alumnas.

Me emocionó la sensación de equipo que trasmitía el profesorado. Se veía como era un proyecto que todas y todos compartían. Esto es vital para que el alumnado pueda disfrutar de un proceso de aprendizaje coherente.

Como en cualquier sitio, habrá sus más y sus menos, pero esto forma parte del proceso. Están continuamente replanteándose qué hacer y cómo mejorar, con lo que esto implica de esfuerzo pero también de crecimiento del proyecto educativo. No conformándose y fijándose en lo que no tienen, sino sacando chispas a lo que sí tienen y echándole imaginación.

Y respecto al espacio, pues se lo encontraron construido con lo que han “tuneado ” los pasillos convirtiéndolos en bibliotecas con cojines en el suelo. Cualquier espacio invita a jugar e imaginar pero no por casualidad, sino porque lo han preparado para que invite.

Aulas normales, pero donde el alumnado lleva su cojín y, si quiere, se sienta a trabajar en el suelo.

Puertas abiertas que invitan a entrar y salir. El aula d e 5º, de repente se transformaba en el aula de “hacer y deshacer” o de plástica o de lo que haga falta.

Sólo nos queda agradecer enormemente su labor, su ejemplo y el cariño con que nos atendieron.

Gracias Mariona, Esther y a todo el profesorado. Seguro, seguiremos en contacto.

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